Testigo en la muerte de mexicano a manos de ICE es liberado de detención migratoria

Publicado: 30 jul 2026, 08:36 GMT-4|Actualizado: hace 10 horas

Un testigo en la muerte de un mexicano a manos de un agente federal de inmigración en Houston fue liberado el miércoles de un centro de detención después de pasar varias semanas bajo custodia.

José Trinidad Rojas Pliego era uno de los tres hombres que viajaban el pasado 7 de julio en la camioneta que conducía Lorenzo Salgado Araujo cuando fue abatido por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus iniciales en inglés). Salgado Araujo fue baleado después de que agentes federales a bordo de vehículos sin distintivos le marcaron el alto.

Rojas Pliego, de nacionalidad mexicana, ha cuestionado en documentos judiciales la versión del gobierno federal en relación al incidente, la cual ha calificado como una “mentira”.

Un juez federal ordenó esta semana la liberación de Rojas Pliego después de instruir previamente al gobierno que suspendiera su deportación.

Rojas Pliego ha vivido en Estados Unidos desde hace varias décadas, aunque no cuenta con estatus legal, según su hijastra Griselda Silva. Añadió que la familia no podía cubrir los honorarios legales para tratar de actualizar su estatus.

Más o menos al mismo tiempo en que Rojas Pliego salió del centro de detención, fiscales federales solicitaron suspender su liberación mientras se resuelve una apelación, argumentando que el fallo que el juez federal de distrito, Keith Ellison, emitió el lunes entraba en conflicto con las decisiones en otros casos de inmigración.

Con un dispositivo de rastreo en el tobillo, Rojas Pliego visitó un altar improvisado en conmemoración a su exjefe y aprovechó el momento para recordar el día en que el grupo fue seguido por agentes del ICE.

“Íbamos al trabajo y le quitaron la vida a Lorenzo Salgado”, dijo en español, añadiendo que en lugar de proporcionarle primeros auxilios, los agentes lo esposaron y lo arrojaron al suelo.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés) declaró poco después del incidente que Salgado Araujo había “utilizado su vehículo como un arma en su intento por atropellar a un agente del ICE”, y que el agente había disparado en defensa propia. Pero Rojas Pliego y otro pasajero escribieron en declaraciones presentadas ante el tribunal que los agentes estaban a los costados de la camioneta, y nunca enfrente o detrás del vehículo.

Salgado Araujo, de 52 años y padre de tres hijos, había vivido en Estados Unidos desde hace 35 años y estaba cerca de obtener estatus legal, según su familia. No tenía antecedentes penales.

Su muerte es una de al menos 10 ocurridas durante operativos de control migratorio desde el inicio de la campaña de deportaciones masivas del presidente Donald Trump, y su fallecimiento ha desatado protestas generalizadas en Houston y llamados a una investigación independiente.

En el lugar del altar, Rojas Pliego puso una canción en su teléfono y le dijo a los reporteros que extrañaba a su jefe. “Imagina cómo me siento. Conviví con él en el trabajo, en las buenas y en las malas”, señaló, agregando que era un “buen patrón”.

“Se te va a extrañar, mi amigo”, finalizó.